
Un paseo por Cádiz, con Antonio Burgos.
¿El gaditano nace donde le da la gana?
--No, la frase correcta es: "Que la gente de Cai nacemos donde nos sale de los cojones", que entra mejor en el tres por cuatro.
¿Se puede tener el corazón dividido entre Cádiz y Sevilla?
--Yo al menos lo tengo, con permiso de lo que diga mi hermano de adopción, el doctor De la Concha.
Y de la llamada cuna de libertad, ¿qué es lo que le enamora?
---Lo que para muchos tiene de sueño.
¿Quién le ha enseñado más sobre Cádiz.? --- Don José María Pemán.
¿Qué sueños le han venido mirando al mar? ¿Se cumplieron?
---Se cumplen cada vez que entro por la puerta de la Caleta.
¿Un sitio para ver el alba? ---El pasodoble de Enrique Villegas sobre el amanecer en el Hospital Mora.
Demos un paseo por Cádiz, ¿qué no podemos perdernos?.
--- Para pasear por Cádiz lo que tenemos que hacer es justamente eso: perdernos por Cádiz. Perderse por las calles de Cádiz es la mejor forma de encontrar a Cádiz.
Un piropo caletero. ---El que le escribí en las "Habaneras": "Las olas de la Caleta, que es plata quieta"...
Va siendo hora de tomarnos una tapita, ¿dónde sorteamos quién paga la conviá?
--- En casa de don José el Manteca, porque allí no hay sorteo, aunque en Cádiz naciera la Lotería Nacional: siempre me convida el Ilustrísimo Señor Obispo de la Viña que es don José Ruiz Calderón.
--Como embajador de Cádiz, ¿qué exportaría? ---Cómo el gaditano sabe defender todo lo suyo, aunque nunca se lo acaba de creer.
Las palabras más bonitas que se hayan escrito sobre Cádiz.
--- "Novia del aire" (Pemán).
¿Y una letra de carnaval?. --- La presentación de "Caleta" de Antonio Martín.
Neologismos gaditanos que debería aparecer en el diccionario de la Real Academia.
--- Ají, empetao, abrirse, tuti contenti, tragati embuti, nati, juannaja, quédate en Cai... Pero como son unos guachisnais, los de la Academia no se enteran. Pó mejón.
¿La gracia de Cádiz es verdad o un tópico?
---Una verdad como la Catedral de mi Cai que es tan bonita, que es tan bonita, que parecen de plata sus campanitas.
Sobre to, los gaditanos somos exageraos, mira que comparar Cádiz con la Habana, la Caleta y el malecón, la piriñaca y el mango, el tanguillo y la habanera. Qué ocurrencia, escribir una letra que será himno para siempre de esta ciudad.
--- No fue una letra: fue en verdad una declaración de amor a una novia que estaba lejos y quería volver a su lado. Y ella me la canta ahora...
Una bandera a la que unirnos y enarbolar muy alto.
--- La de la falseta cantada del tango de "Guacamayos y lechuginos" de Julio Pardo: "Con mi pendón morao al viento, guacamayos y lechuguinos llevando a Cai como bandera..."
¿Por qué se cortaría la barba? --- Por haber vivido en el Cádiz de las Cortes. Los doceañistas no gastaban barba.
Seguro que ya se la ha apostado alguna vez, ¿lo haría por ver al Cádiz en Champion League?
-- Ah, ¿pero no está? Es la primera noticia que tengo...
¿Qué necesita Cádiz para ser referente internacional y no ausente?
-- Cádiz está muy bien como está.
¿Qué es lo que mas le ha dolido de algo que hayan dicho de Cádiz?
--- En Cádiz no me duelen ni los pies de llegar andando por la playa hasta La Gallega.
Un recuerdo de nuestra tierra que nunca podrá olvidar.--- Los cierros blancos de la calle Ancha, cuando iba en coche de caballos camino de la plaza de San Antonio para dar el pregón del Carnaval.
¿Cuándo va a darse una escapadita por aquí?--- Me las doy cada lunes y cada martes. Lo que pasa es que no tengo posición para comprarme ni un partidito en Cádiz y por eso voy como aquella comparsa de Quiñones: de anónimo gaditano.
Proyectos de futuro---- Hacer una segunda parte de los "Artículos de lujo" , reuniendo parte lo que he escrito sobre Cádiz. Quizá le ponga de título el verso de las "Habaneras": "Tanto Cádiz ante mi ventana..." Naturalmente que ese libro se abrirá con esa letra de las "Habaneras".
Un deseo--- Que a ver si el Ayuntamiento no se olvida de su acuerdo plenario y pone pronto los azulejitos en la calle caletera, camino de Santa Catalina y de la cárcel de los liberales.
Al rescate de los versos del pueblo
Antonio Burgos publica el próximo martes 'Rapsodia Española. Antología de la poesía popular'
A sus noventaymuchos años de vida, Elena le repetía a su nieto con la cadencia frecuente y sabia que acompaña al pelo blanco: «Escucha esto, niño: Una dos y tres, tres banderilleros en un redondel». Así una y otra vez, hasta que los versos se quedaron grabados a fuego lento en la memoria. Los abuelos, padres, tíos de cada uno se han encargado de ser vehículo de transmisión de la sabiduría popular de los versos españoles, ya sean los de los banderilleros de Benítez Carrasco o El Piyayo de José Carlos de Luna, «el que pide limosna por tangos y maldice cantando fandangos».
El periodista y escritor Antonio Burgos se ha encargado de rescatar con papel estos versos que han viajado durante años por el aire y los ha recopilado en las 585 páginas de Rapsodia española. Antología de la poesís popular, que La Esfera de los Libros pondrá a la venta el próximo martes 20 de septiembre. La idea de hacer este libro se la propusieron a Antonio Burgos sus propios lectores cuando le escribían para preguntarle por los autores de un poema, o para pedir las coordenadas de unos versos «en paradero desconocido». De esas sugerencias nació en el escritor el convencimiento de componer su Rapsodia Española con los retales de la tradición oral de la poética. Para reforzar la idea de transmisión oral, Rapsodia Española incluye un CD en el que la voz de Paco Valladares resucita piezas como El piyayo, La Chata en los toros, El Parque de María Luisa, Toíto te lo consiento, La Lola se va a los Puertos o Feria de Jerez.
En total, la obra reengancha en sus páginas los vuelos de 40 autores con un comentario de cada uno que precede a unos versos que el escritor ha elegido libremente y que aún resuenan «como si se hubieran escrito ayer mismo». Es decir, que están vivos aunque necesiten el recuerdo de su procedencia.
Un ejemplo: aquellos banderilleros de Benítez Carrasco fueron atribuidos a Gabriela Ortega. «Y por la radio sonaba el Cante a la mujer cordobesa («con andares de gitana, mira como una sultana y habla como una princesa») en boca de Pepe Marchena «cuando el autor fue Julián Sánchez Prieto, El Pastor Poeta».
Un poema de Machado prologa el libro a modo de idea resumen: «Hasta que el pueblo las canta/ las coplas, coplas no son/ y cuando las canta el pueblo/ ya nadie sabe el autor».
Claro, que para Antonio Burgos, popular no es sinónimo de populachero. «Eso fue lo que dijo la crítica en su día de estos versos, la crítica purista con sus libritos de papel de fumar», sostiene. Fue éste, el criterio periodístico, y no el político, el se encargó de desterrar a estos autores de las grandes ediciones. «La mayoría era de corte liberal, y muchos de ellos también fueron despreciados por el franquismo».
En opinión del autor, la misma crítica sigue haciendo estragos entre los poetas de hoy en día. «Conozco a jóvenes andaluces que hacen muy buena poesía de corte popular a los que les da vergüenza reconocerlo y sin embargo, las salas se vienen abajo cuando los escuchan. Es el caso de Rafael Peralta Revuelta, que escribe de manera magnífica y entusiasma a la gente, pero del que no he leído ni una sola crítica», explica. Este criterio es, en opinión del autor, el mismo que ha decidido que «cierto tipo de canciones como Ojos negros o Tatuaje no suenen en Los 40 Principales», dice. Sin embargo, todos los versos que guarda la obra han sobrevivido al paso del tiempo y han viajado de generación en generación sobre la alfombra mágica de lo oral. «Si Vicente Aleixandre decía que la poesía es comunicación, ha sido Rafael de León, y no él, el que ha conseguido ese objetivo». El índice repasa varios siglos de versos. Burgos arranca con el apartado Clásicos populares en el que habitan Rafael de León (biografiado por el propio Burgos), Duyos, El Pastor Poeta, Juan Antonio Cavestany, José María Pemán o Manuel Benítez Carrasco. Y de ahí a El 98 popular, construido sobre los Machado y Juan Ramón Jiménez. En el El 27 popular están Lorca, Alberti, Fernando Villalón, Luis Cernuda, Adriano del Valle, Joaquín Romero Murube o Gerardo Diego. Por último, los Populares contemporáneos engloban a Miguel Hernández, León Felipe, Luis Chamizo, Antonio Murciano, Manuel Alcántara o el propio Antonio Burgos.
Cádiz es poesía
Cuando Antonio Burgos repiensa la lista, reconoce que en ella «va mucho Cadiz». Y es que sus páginas incluyen «los versos menos conocidos de Pemán», los de Alberti, los temas gaditanos como los de José Carlos de Luna, «el Cádiz interior de los toros en la carretera de Medina» de Fernando Villalón, las palabras de León Manjón o «el amplio registro» de Antonio Murciano con A Cádiz, novia del Sur.
De hecho, Antonio Burgos recalca que Cádiz ha sido una de las grandes productoras de poesía popular «y lo sigue siendo porque tiene la gracia del derecho y del revés. La prueba son Ay, vaporcito de El Puerto, de Paco Alba, las Quince piedras de Villegas o La rosa de Antonio Martín. No ha parado de producir con el Carnaval y hoy hay comparsas refinadísimas como la de Martínez Ares o Joaquín Quiñones». De esta manera, las tradiciones carnavalescas convierten coplas, como Habanera de Cádiz (la última del índice), en poesía y popular, un status que se adquiere cuando las canta ya un coro en la plaza...
TEXTO:/FRANCISCO APAOLAZA
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