En esta ocasión voy a hacerme eco de una preocupación que Juan me transmitió en su momento y que de vez en cuando hemos discutido, yo intentando comprenderle y él exhortándome a tomar cartas en el asunto. El tema en cuestión es el “para qué sirve la cantera en el Carnaval de Cádiz”. Es un problema al que se le puede sacar mucha punta y que, en determinados sectores del cotarro carnavalesco, puede levantar cierta polvareda. Vayamos entonces a sacarle punta y levantar, inevitablemente, polvareda. Cuando Juan escribía para la cantera, sus compañeros autores de otras agrupaciones y él mismo ponían voz a los niños y adolescentes en las letras de, sobre todo, los pasodobles. En estos pasodobles se reivindicaban carencias que sufrían la infancia y adolescencia gaditanas por igual (antes existían infantiles y juveniles; hoy, no), cada una dentro de sus respectivas necesidades y posibilidades. Ahora, por lo visto, esto ha cambiado -y mucho- para peor. Las agrupaciones juveniles de hoy no se preocupan de sí mismos y sí de emular a sus mayores en cuanto a temas de pasodobles se refiere. Por lo que, desde el punto de vista de Juan y ahora el mío propio -plenamente convencido-, es inútil emular a los adultos en los temas a tratar en las coplas, porque ya lo hacen los adultos y, poniendo los pies firmemente en la realidad y viendo el caso que los adultos hacen a la cantera, el tratar los mismos temas de pasodoble, aun disfrazados por una supuesta mirada juvenil, no nos lleva a ninguna parte en cuanto el papel que podría tener la cantera en ser una más para engrandecer la fiesta.
¡Hay tantos temas juveniles a tratar en los pasodobles! Si los nuevos autores se pararan a pensar y reflexionar, o simplemente a escuchar las quejas de los componentes cuando vienen rebotados de cualquier cosa que les haya pasado en su vida cotidiana (esa que se deja en la calle tras traspasar el umbral del local de ensayos), de cualquier conflicto intergeneracional o eminentemente juvenil, posiblemente se enriquecerían con tan fértil materia prima para escribir unos pasodobles “acordes a la edad” de los que los canta y “aptos” a los oídos de los que lo escuchan (entrecomillo ambas finalidades para aclarar que no se trata de lo que unos pocos adultos les exigen a los autores y carnavaleros juveniles, que son esas letras descafeinadas con las que insultan e infantilizan nuestros oídos hoy en día, contradiciendo el deseable espíritu carnavalesco gaditano, que es el de denuncia social y laboral, y en el caso de los jóvenes, estudiantil, porque es ahí adonde en realidad quiero ir a parar).
¿Por qué los autores juveniles no escriben pasodobles que hablen de su precaria educación y de la aún más precaria educación de sus jóvenes cantantes? ¿Por qué los componentes de las agrupaciones juveniles no exigen a sus autores que les escriban esos pasodobles que hablen de cosas que le inquietan, como pueden ser el esparcimiento, el sexo y la educación, entre otras? Yo, vuelvo a recordar, soy un adolescente que a primeros de enero cumpliré dieciséis años, estoy en cuarto de secundaria y me han dicho hace muy poco que, aun no teniendo voto a causa de mi minoría de edad y que me acerca más al objeto pasivo que al sujeto activo, tenía voz desde el día que cumplí doce años. A estas alturas hay muchas cosas que los jóvenes desconocemos sobre nuestras propias posibilidades legales y, por tanto, aplicables y, por eso mismo, reales, de intervención en nuestro propio curso de nuestra propia vida, la de cada cual y la de cada grupo con el que libremente nos identificamos.
Hay, amigos, temas a tratar en los pasodobles que, ya no sólo enriquecerían y valorarían nuestra participación en la gran fiesta gaditana, sino que además esta aportación de nuestras inquietudes hechas coplas de carnaval engrandecerían, en última instancia, al Carnaval de Cádiz, pues quedaría para los anales de nuestra humilde historia que los jóvenes gaditanos y los gaditanos jóvenes “de fuera pero de dentro” hemos aprovechado nuestra voz que la ley española nos da a partir de los doce años para denunciar vocal y musicalmente nuestras propias inquietudes. Y si nos damos cuenta bien, veremos, además, que las edades comprendidas para actuar en el Falla siendo menor de edad está entre los doce años y los diecisiete. Ya sabéis por qué es, además de porque también es la edad donde se deja la educación primaria -el colegio- y se entra de pleno en la educación secundaria -el instituto-, y no sólo estamos obligados a ciertos “deberes” (cosa también discutible en otro nivel) sino también a un incremento de nuestros derechos como personas que también somos. (En otro artículo podríamos tratar qué somos cuando no hemos llegado aún a los doce años). De qué podrían tratar esos nuevos pasodobles. Pues de muchas cosas que nos inquietan. Como por ejemplo, nuestro esparcimiento. Lugares para que podamos expandir nuestra juventud sin que los adultos nos impongan que “eso no se hace ahí” porque piensen que las plazas públicas son sólo para que ellos descansen “de una larga jornada de trabajo”; o, yendo más lejos en el mismo tema, denunciar que esa pretensión de acabar con el botellón no es en realidad para “educar moralmente a la juventud” frente a los vicios sino para “favorecer a los pubs y antros de venta de bebidas alcohólicas” en los que no podemos entrar porque somos menores de edad (“para más inri”), cuando resulta que hace sólo unos años se nos permitía la entrada a éstos con dieciséis años (en la puerta del café teatro Pay Pay se nos permite entrar con esta edad porque tienen colocada en la puerta la ley que, ahora mismo, nos lo permite, por ejemplo; eso sí, no nos venden bebidas alcohólicas). Contradicciones, contradicciones y contradicciones, como podemos ver, entre leyes y realidades, entre teorías y prácticas. Porque, para qué engañarnos y engañar a nadie, quién no ha probado cosas prohibidas entre los doce y los diecisiete años. ¡Que levante la mano ese “rara avis”, ese bicho raro...! También podrían tocar estos pasodobles el tema del sexo. Porque, ¿es el sexo acaso patrimonio exclusivo de los adultos? Evidentemente, no. En la práctica no es así, como todos sabemos y no hace falta, creo, entrar en detalles. Y en la teoría tampoco, pues, ¿no se nos enseña sexualidad en la escuela y en el instituto? Y no me estoy refiriendo a pasodobles que alaben las restricciones impuestas por los dogmatismos médicos y de salud actuales tan difundidos por los medios de comunicación, etc..., sino a, por ejemplo, ser honestos y no confundir amor con satisfacción sexual en algunos momentos, o, mejor aún, integrar el sexo en el amor porque, quieran o nos quieran los reprimidos, puede formar intrínsecamente parte de él sin ningún problema. Y, por último, el tema más importante para tratar en un pasodoble, el de la educación. O, mejor dicho, el de la falta de educación. Y no me estoy refiriendo a cuando se nos acusa de ser maleducados, sino a la falta de calidad en la educación actual que recibimos. Y no sólo me refiero a las materias, diseñadas para alienar al individuo a favor de una masa de consumidores, sino también a esos profesores que tragan por el aro y encima quieren hacernos pasar por el aro a nosotros también. Evidentemente, se encontrarán con algún que otro disidente o rebelde, entre los cuales, puedo añadir, yo me cuento. Y, para colmo de males, encima nos adjudican “maestros” los “dedócratas” como los (“idóneos”) que “deben de juzgar nuestras coplas”... Como véis, amigos míos, tenemos mucho que decir en las coplas de carnaval correspondientes a nuestra edad, ¿verdad? Y sólo he tocado tres temas fundamentales. En el tintero quedan otros más profundos pero que, de alguna manera, están entroncados con los que quedan expuestos aquí, como podrían ser el tema de la libertad, de la comprensión entre generaciones, de la tolerancia, etc, etc, etc... Pero harían de este artículo algo muy largo y pesado para leer. Pienso que con lo escrito podría estar casi todo dicho. Vosotros, que sois los lectores, tendréis que decirme si así es o no. Hasta la próxima, compañeros.
Tacito de Plata
| << | >> | |||||
| Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sá | Do |
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | |
|
Estadisticas web
|