Un chirigota de Ceuta, acusada de "racista" por una de sus letras
El autor de 'Los polluelos con pelo en los güevos' muestra su sorpresa y niega que sus coplas sean ofensivas para los musulmanes
Una chirigota de Ceuta, que resultó ganadora en el concurso oficial de agrupaciones carnavalescas, ha sido acusada de "racista" por incluir en las letras de su repertorio alusiones al colectivo musulmán. El autor de 'Los polluelos con pelo en los güevos', Jorge Pérez, ha negado cualquier expresión "ofensiva" a esta comunidad.
La Unión Demócrata Ceutí (UDCE), anunció ayer la interposición de una querella contra la chirigota por haber "incitado a la discriminación" al incluir en sus letras "insultos" a la comunidad musulmana.
El presidente de esta formación políticia, Mohamed Alí, explicó que la querella se acogerá a los artículos 510 y 525 del Código Penal, uno de los cuales recoge penas de prisión "para aquellos que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias". Este partido presentó también ayer por la tarde un escrito en la Asamblea de la Ciudad Autónoma para solicitar que se cambie el reglamento del concurso oficial ante lo que consideran "proclamas fascistas y xenófobas". UDCE alude a frases como "Hitler se equivocó... los turcos son animales... moros cabrones", así como a que la chirigota ridiculizó la llamada a la mezquita del imán musulmán.
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, del Partido Popular (PP), aseguró que la institución autonómica no iba a retirarles el primer premio al otorgarlo un jurado "independiente y significativo en el mundo del carnaval". Por su parte, el autor de la letra, –agente de la Policía Local–, ha declarado que no había querido insultar al colectivo musulmán en sus cuartetas. Pérez mostró su sorpresa por el revuelo formad.
Protesta eclesial por una letra
Mediante una carta, que suscriben otras 117 personas, el párroco de la iglesia jerezana de San Marcos, Carlos González García-Mier, ha mostrado su indignación por un pasodoble de la chirigota 'Si me lo hubiera pensao, no cojo este morao, que cantó el pasado día 22 en la gala carnavalesca celebrada en el teatro Villamarta, y que considera blasfemo, especialmente por su alusión al sacramento de la Eucaristía.
En la misiva el sacerdote expresa su más enérgica repulsa por la actuación de la chirigota y señala que "tal vez no sabían los que hacían, pero usaron el nombre de Dios en vano y se metieron con mi Señor Jesucristo, no con los curas o las monjas, como hacen siempre".
En ese sentido recordó que hicieron alusiones blasfemas contra el Misterio de la Eucaristía cuando aludieron al vino, "que representa la sangre de Cristo, con la sangre encebollá" y se quejó que cogieran palabras del Evangelio .
El párroco, que señaló que se encontraba profundamente herido y muy triste, y que se puso en contacto con el Obispado de Jerez, "que es el que tendría que expresar la censura oficial de la Iglesia", también cuestionó la opinión de la alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez, sobre el asunto en cuestión.
Por su parte, Juan Manuel Carrera, uno de los miembros de la chirigota, que el martes día 28 fue vista cantando en calles de Cádiz, señaló que el repertorio ha estado muy justo de críticas, ya que hay componentes del grupo que son católicos, lo que les ha cortado mucho en esa línea, y añadió que "hay cosas mucho más importantes para molestarse y no por lo que hemos hecho nosotros, pero aquí el Carnaval sólo trasciende por este tipo de cosas".
La polémica letra es la siguiente:
"¡Hermanos!/ ¡Levantemos el botellón!/
¡Así pues!/ Don Carnaval dijo:
/ Esta es mi sangre, /que será derramada en los carnavales/
Fino tío Roberto/ peleón pa to sus muertos/.
Según la liturgia voy/ algo inapropiado,
/ si me lo hubiera pensado/ no elijo esta sotana
/ no me cojo yo este morado.
/ Dicen que el rojo/ es por los visto
/ la sangre de Cristo, /sangre encebollá/,
y este morao/ cardenalicio/ es por San Patricio,
/que peaso tajá.
/ Si unes las tres franjas/ tiene su sentido,
/ más no se me olvida/ el color amarillo,
/ pues pega con el tono/ que tienen delante
/ mis calzoncillos".
Las comparsas de más allá de Cortadura
VICENTE GONZÁLEZ/CÁDIZ
Pasó el concurso más cosmopolita de la historia del Carnaval. Y pasó con menos pena que gloria. En la parte positiva, hemos asistido a la confirmación de grupos foráneos que ya venían apuntando alto como la comparsa cordobesa, tantos años ignorada por el Jurado Oficial, que no por el verdadero aficionado, siempre ávido de degustar sus coplas. Estos argentinos pero de la Córdoba de aquí han dado una lección a más de un gaditano de afinación, musicalidad, buen gusto e interpretación de un tipo. Su noveno puesto final compartido con la comparsa de El Puerto El Patrón de la Bahía no deja de ser una anécdota. Para muchos aficionados, estos argentinos ocuparán sin duda un lugar de privilegio en el podium carnavalesco del 2006. Los Carnavalitos de Sevilla también han vuelto a gustar, aunque quizá deberían olvidarse un poco de lo que es el concurso en sí y atreverse con letras más comprometidas, ya que su repertorio gira en exceso alrededor de los tópicos de siempre (de los seis pasodobles, un piropo a Cádiz, otro a la Caleta, dos sobre su experiencia al venir al Falla y uno al 3X4). De todas formas, la música del pasodoble y la interpretación han mejorado respecto a aquellos Majaretas, lo que les ha llevado a obtener un meritorio séptimo puesto. Hemos vuelto a disfrutar un año más con los chiclaneros de El Tambor, con un estribillo que para muchos es el mejor del presente concurso y un popurrí cargado de ritmo y de mensaje. La comparsa de los majaras, La Loca, puede haber ganado y perdido adeptos a partes iguales debido a su cambio de estilo, pero el verdadero aficionado siempre agradece la frescura y la innovación, la huida del anquilosamiento. Para casi todo el mundo merecían algo más que el decimosegundo puesto conseguido. En la parte no tan positiva, también hemos comprobado que la fase semifinal le venía algo grande a alguna comparsa. Con todos los respetos hacia el buen hacer de los marbellíes de El muelle de hierro, uno no puede explicarse cómo una comparsa que ha dedicado tres de sus seis pasodobles a Marbella puede haber terminado el concurso en decimocuarta posición, por delante de repertorios mucho más trabajados como los de El Patio de los locos, La voluntad para los artistas o, incluso el de la comparsa ayamontina El muelle del sur, que ha acabado las semifinales en un dudoso último puesto. Sería injusto no destacar de los de Ayamonte el conjunto de voces, dirigido por ese magnífico capitán al que esperaremos con ilusión el año que viene, pues nos recuerda un poco a Pedro el de los Majaras en su dominio de la escena y a Ramoni en su melodioso timbre de voz. Todo un descubrimiento. Visto el nivel de las últimas clasificadas en esta modalidad, todavía recordamos el que ha sido el gran CAJONAZO, así con mayúsculas, del COAC 2006, que también llegaba de más allá de Cortadura. Nos referimos, claro está, a la comparsa barbateña La clase obrera, un grupo joven y sobradamente preparado para afrontar al nivel de los mejores cuanto menos tres pases en este concurso de coplas, como nos han venido demostrando en los últimos años. Ojalá no tengamos que lamentar para siempre este fallo (nunca mejor dicho) del Jurado.
El debate está en el nivel
No está muy claro si hay muchas chirigotas realmente buenas o un elenco que mantiene una calidad más o menos pareja. Se sigue echando de menos el clásico «pelotazo»
FRANCISCO MÁRQUEZ/CÁDIZ
Este año ha sido la confirmación definitiva de un debate que hace tiempo corre por los mentideros carnavalescos. ¿Hay un gran nivel en chirigotas? o ¿hay varias chirigotas con una calidad aceptable y pareja y lo que existe realmente es un gran competencia? Cada vez parece más claro que se está imponiendo lo segundo. Para empezar falta el clásico «pelotazo» ese que perdura durante los tiempos como ocurrió con Los cruzados mágicos, Los combois da pejeta o Los borrachos, por poner tres ejemplos significativos y recordados.
Una cosa parece clara: hay chirigotas que tienen una calidad media superior a la de las demás, pero entre ellas no hay muchas diferencias. Basta echar un vistazo a las quinielas previas a los días de la Final para comprobar que muy pocos aficionados coincidían en sus pronósticos. Salvo en los casos del Sheriff y el Yuyu, en los que prácticamente había unanimidad, muy poca gente estaba de acuerdo en el resto.
Si anteayer señalábamos que los coros buenos eran siempre los mismos, hay un dato revelador que demuestra que en la modalidad de chirigotas sucede exactamente lo contrario. En 2006 sólo han repetido dos chirigotas en la Final, la del Selu y la Sánchez Reyes y Aragón Becerra. Esto viene a reafirmar lo anteriormente reseñado sobre la enorme competencia, ya que algunas de las que son buenas al año siguiente ni siquiera llegan a la Final.
La puntuación final del jurado del concurso de agrupaciones del COAC no ha dejado lugar a muchas dudas. El reinado de los aguafiestas ponemultas del Sheriff ha sido indiscutible. Desde el primer día la idea caló en los aficionados y a partir de ahí todo ha venido más o menos rodado.
Algo similar, aunque a una cierta distancia, ha sucedido con Los que no paran de rajar, el grupo del Yuyu, cuya presencia en la gran noche también se daba casi por segura.
Entramos en una de las sensaciones de certamen, la chirigota de los miopes sevillanos. Bien es cierto que poseían una calidad media importante pero se han aprovechado, en parte, de esa gran «novelería» que hay en Cádiz muchas veces. Conscientes de ello en la Gran Final se metieron al público con el segundo pasodoble de esos de «vellitos de punta». Lo más curioso es que el Canijo de Carmona no consiguió entrar con los grandes pese a sus múltiples intentos y esta agrupación sevillana lo ha logrado a la primera.
El cuarto y quinto premio ha sido para los repetidores del año pasado, Robinson de la Isla y Los que cosen pa la calle, respectivamente. Los primeros pese a llevar un gran pasodoble no han terminado de cuajar. Si ha sido más sorprendente el caso del Selu, al que muchos situaban más arriba. Parece evidente que no ha sido muy del gusto de los que puntuan ese estilo tan heterodoxo que posee la chirigota.
Mención aparte merece lógicamente la descalificación de la chirigota de Manolo Santander y El Libi. En este caso el jurado optó por la opción salomónica, ya que si se hubiese aplicado el reglamento de forma tan estricta como con la comparsa de Los Molares, lo lógico es que hubiesen abandonado el escenario antes de tiempo. Obviando lo del epílogo, la agrupación no tiene desperdicio y ha tratado con mucha sutileza un tema muy de Cádiz.
Semifinalistas
Entrando en el pelotón de las que se quedaron a las puertas de la Final habría que hacer algunas consideraciones. En primer lugar, el bajón experimentado por el grupo de Los Carapapas. En clasificatorias cautivaron por la música, pero una vez que entraron en juego las letras se volvió a advertir, como hace unos años, la falta de gracia y el tono quizás demasiado serio de algunos pasodobles.
Entre las grandes decepciones habría que colocar a los móviles del Canijo. No es muy normal que después de ganar un primer premio se quede tan atrás en la clasificación. De todas formas ya se intuía que la agrupación había perdido calidad en el primer pase, pese a que se superaron mucho en la segunda actuación de semifinales. Otro fracaso bastante sonado ha sido el de Aragón Becerra en ese experimento de unirse con Juanlu Cascana.
Pequeños sinsabores para el Love y su gente y Vera Luque. En el caso del primero es posible que la fijeza en el tipo haya eclipsado el buen repertorio, mientras Tarzán casi cavó su fosa en la segunda semifinal.
En el apartado de sorpresas agradables, los indios del Falu, Rivas, Habichuela y Manolín Gálvez, quizás de lo mejor que se ha podido oír este año. También podríamos incluir a las chirigotas de Quique el Remolino y El Lacio. Sigue instalada en una preocupante medianía la chirigota del Noly, varios años apartada de la Final.
Finalmente, no habría que olvidar el batacazo sufrido por la chirigota de Luis María Rodríguez, ¿Qué vergüenza de chirigota!, que ni siquiera alcanzó las semifinales.
El insólito caso de la comparsa de la localidad sevillana de Los Molares
F. MÁRQUEZ/CÁDIZ
Lógicamente ha sido uno de los temas estrella del presente Carnaval. Durante una de las funciones de clasificatorias el jurado cerraba el telón a la comparsa El rey del barrio, de la localidad sevillana de Los Molares. Pasados unos días, su caso ya no se ha quedado como algo aislado, sino que ha tenido su continuidad con la descalificación de la chirigota El Movimiento del 36. Aunque nunca sirva para restañar la herido, es cierto que lo sucedido en la Gran Final ha servido para tapar algunas bocas de los componentes de esta agrupación que llegaron a afirmar que lo sucedido con ellos nunca habría pasado con un grupo de Cádiz.
Sea como sea, los vocales del jurado se limitaron a aplicar un reglamento, que por estricto que sea, fue aprobado en su día por todos los autores. Podrá gustar más o menos pero es lo que hay porque así ellos lo quisieron. Lo de la comparsa de Los Molares sólo debe servir para que en el futuro los componentes de las agrupaciones sean mucho más cuidadosos con un detalle crucial.
Sigue teniendo un gran sitio
Pese a que se sigue vendiendo que el nivel de chirigotas es superior al del resto de las modalidades, los «tristes» pueden seguir presumiendo de una calidad media más que aceptable en el conjunto del concurso
FRANCISCO MÁRQUEZ/CÁDIZ
Aportaciones foráneas
«Si la comparsa se admiró, ahora es la oveja negra, se critica que está politizá y sobran las tristezas». Lo que acabo de escribir es parte de un cuarteta del popurrí de la comparsa de los Hermanos Alcántara, Nos quedamos de piedra, con la que lograron el primer premio en el año 1989. Pasados 17 años hay una especie de corriente que se empeña en destacar que la comparsa sólo sirve para hacer llorar, que su nivel no es tan fuerte como el de chirigotas y otra serie de comentarios que sólo tienen por objeto desprestigiar a los que no entienden la fiesta sólo como un motivo para hacer reír. Hay varios datos reveladores que sirven para contradecir a los partidarios de esta teoría. Por un lado, regularmente, las comparsas mantienen un nivel medio más que aceptable. ¿Qué se quiere decir con esto? Pues que es mucho menos cansino para el espectador tragarse una actuación de una comparsa mediocre que una de una chirigota mediocre. Otras cifras que sirven para avalar esta teoría. A semifinales accedieron un total de 20 comparsas, por 19 chirigotas. Por último reseñar que salvo el caso del Sheriff, que ha sido espectacular, la suma de los puntos logrados por el resto de agrupaciones finalistas ha sido casi pareja en estas dos modalidades. En resumidas cuentas, la competencia y el nivel del que tanto se habla en chirigotas se da también en comparsas, aunque quizás eso no venda tanto y por eso no se refleje públicamente con tanta insistencia.
El concurso de comparsas
Entrando en el certamen de agrupaciones que finalizó en la madrugada del pasado sábado, hay un dato que no escapa a nadie: las cinco finalistas estaban cantadas casi antes del segundo pase de semifinales. No hay más que mirar las quinielas que se hacían en los días previos a la Final para comprobarlo. Las cinco que todo el mundo tenía en mente, son las cinco que finalmente estuvieron presentes en la noche del viernes. Y los comentarios no sólo provenían de aficionados en general sino de personas curtidas en la fiesta y con experiencia más que sobrada en el concurso. Vamos de fuentes fiables.
Dejando a un lado este dato podemos decir que la comparsa de Joaquín Quiñones ha sido la que ha dosificado, o quizás sabido dosificar, mejor sus fuerzas. Impresionaron mucho en clasificatorias con su pasodoble a Farruquito y a partir de ese momento se fueron viniendo arriba. Es más para muchos antes de la Gran Final ya eran los ganadores.
No podemos decir exactamente lo contrario pero casi en el caso de La Cuadrilla. Impresionaron el primer día por su puesta en escena, todo unido al efecto psicológico que tuvo la actuación de un Subiela que el día anterior había dicho que no iba a cantar. Sin embargo, como ya les sucediese el año pasado con El Espíritu de Cai fueron cediendo terreno, siempre a nivel de respaldo popular. Sin embargo este año les ha costado el primer premio pese a ser la comparsa más original.
Luis Rivero y su gente sigue a lo suyo que no es otra cosa que acumular finales y premios. En cuatro años han logrado cuatro galardones diferentes: un primero, un sexto, un segundo y un tercero. Son por ello los más «regulares» del concurso. También se demuestra que traiga la idea que traiga el autor siempre gusta a respetable y jurado.
El caso de Los Parias ya lo conocemos. Aragón Becerra sigue abonado a la polémica, pero también a un gusto musical muy difícil de igualar. El famoso pasodoble de la Escuela del Carnaval podrá tener muchos detractores, sin embargo, te puede llegar a gustar aunque sólo sea por la música. Finalmente, La quintaesencia, venerada por muchos y criticada por otros tantos, ha cumplido con gran parte de sus expectativas, que no eran otras que estar en la Final después de lo del año pasado. Tuvieron el inconvenente de cantar los últimos pero lo hicieron muy bien y con aliciente añadido de la originalidad del cuplé sobre la descalificación de la chirigota de Manolo Santander y El Libi.
Las semifinalistas
Si entramos a analizar lo realizado por las que se han quedado en semifinales también hay varios datos a tener en cuenta. Por un lado, destacar que ha sido el año de Juan Fernández. Ya no sólo ha colado a dos comparsas en semifinales, sino que incluso con Los elementos ha estado a punto de meterse en la Gran Final. De hecho se ha quedado a las puertas. Una de las grandes sorpresas que ha deparado la clasificación final ha sido el puesto ocupado por la comparsa de Pedro el de Los Majaras. Es evidente que está a años luz de aquellos grupos que nos cautivaron en la década de los 80, pero no es menos cierto que ha causado cierta extrañeza que hayan terminado en un lugar tan retrasado en este ranking. En el polo opuesto, se sitúa el grupo de Pepe El Caja. Curioso lo que sucede todos los años con esta agrupación. Parece que no termina de romper, no levanta al teatro con la fuerza que lo hacen otras, sin embargo siempre suele gustar al jurado y acaba obteniendo, como a mí me gusta decir, diploma olímpico.
En el apartado de pequeños fracasos hay dos que sin duda merecen reseñarse. Por un lado el del Luis Ripoll. El clásico y minucioso autor, ha sufrido un batacazo con La voluntad para los artistas, entendiendo siempre batacazo como perdida de puestos con respecto a El Torreón de los Mengues. Sus comparsas están mejor afinadas que ninguna, pero no acaban de entrar por los oídos de un jurado que no termina de ver a sus grupos. Por otro, uno que estaba más o menos cantado como el de la comparsa de Pedro Romero. Tras su actuación en clasificatorias no dejaron un buen sabor de boca y para muchos no hubiera sido una sorpresa que no hubiesen accedido a semifinales.Una vez dentro se esperaba mucho más de ellos, pero finalmente han quedado como una comparsa mediocre como asi atestigua la clasificación final del concurso.
Si había algo que caracterizaba a la modalidad de comparsas era el retorno del apellido Pecci en sus dos versiones. Pecci Piniella y Sevilla Pecci. En ninguno de los casos sus comparsas han desentonado pero tampoco han mostrado un nivel que les hiciese merecedoras de estar en la Gran Final
El gran cajonazo
El gran cajonazo del concurso no se ha situado en el pase a la Final sino en el veredicto del jurado previo a las semifinales. Este año había mucha expectación por seguir a la comparsa de Barbate, bajo la denominación de La clase obrera. Gustaron mucho al público y para el personal especializado eran fijos por los menos en semifinales. Sin embargo sorprendentemente sólo cantaron una vez en el Falla.
Otro caso reseñable de los que se quedaron en la primera fase lo representa la comparsa Guerreros del Sol, el grupo de Claváin. Según su propio autor venían mejor que nunca aunque el fracaso a nivel de clasificación final ha sido estrepitoso.
Este análisis no puede terminar sin hacer referencia a las comparsas femeninas. Mejor la de Juan Fernández y muy aceptables las dos que se quedaron en clasificatorias.
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