Mis primeros recuerdos del carnaval son 15 angelitos azules con unos coloretes rojos en las mejillas. No tenía ni idea de quienes eran, pero me engancharon. El problema es que en mi ciudad Canal sur llegaba por satélite y de “aquella” manera, con lo cual ningún año conseguía ver el concurso entero.
Gracias a eso y a Internet, comencé a investigar, no conocía Cádiz, pero Andalucía siempre había despertado en mi un interés especial, busqué fotos, música, etc.
Pero mi enganche total a los carnavales fue en 2.001 con un grupo de “Condenaos” que conquistaron mi corazón, a partir de ahí no puedo pasar sin carnaval ni 15 días. Y lo peor comencé a tener una obsesión por Cádiz que no había tenido nunca. Deseaba conocer sus calles, sus playas, a su gente. Todas esas cosas que los comparsistas reflejaban en sus letras y que yo no conocía.
En 2.002 conocí a un chico, que actualmente es mi novio y futuro marido, al que sorprendentemente le gustan las chirigotas, que tiene grabadas todas las finales y que tiene casi todos los repertorios. No podía creerlo, en Elche a casi 700 kilómetros de Cádiz y nos encontramos los dos chirigoteros locos por Cádiz.
Gracias a él fui por primera vez a Cádiz, una semana Santa. Tenemos un amigo que vive allí, nos acogió en su casa y nos hizo de guía, pero no sé fue como un viaje normal, no se como explicarlo. Me gustó mucho pero no sentía nada en especial, me hacía ilusión simplemente.
Pero en cuanto llevaba dos semanas en mi pueblo empecé a añorar Cádiz, ese olor a mar, esa gente, esas playas no sé. Solamente pensaba en volver, en pasar más tiempo allí, en conocer más sus calles, sus jardines mas escondidos, sus torres; no sé como explicarlo pero me cautivó, nada mas pensaba en volver cuanto antes, y si podía ser volver en carnavales o en verano, en alguna época del año donde aparte de disfrutar de la ciudad pudiera disfrutar del carnaval.
Y eso se hizo realidad este verano, nos fuimos mi novio y yo solos, de nuevo a casa de nuestro amigo. Tenía tantas ganas de ir que me daba igual llevarme 6 horas de viaje del tirón recién salida de trabajar, no parar ni siquiera a comer…. No me importaba tenía que llegar cuanto antes y más cuando me enteré de que nuestro amigo había comprado entradas para el teatro Pemán la gala de Aspademis. Dios, casi 700 kilómetros del tirón parando 30 minutos no llegan para comer. Ojú que arte niños.
Pasé el viaje tranquila, charlando con mi novio, escuchando chirigotas, bromeando, mirando el paisaje de la ruta de los pueblos blancos, jajjajja. Pero cuando se iba acercando Cádiz me iba poniendo más nerviosa, no sé por qué, pero ya no estaba quieta en el asiento, no paraba de moverme, de reírme, pero cuando vi el puente carranza, uffff…… el corazón me latía a mil por hora, bajé la ventanilla y entró en el coche esa olor a sal, a mar…….a Cádiz. La gente pescando en el puente, las barquillas, la bahía, no sé, nunca había sentido eso al entrar a una ciudad.
Era la segunda vez que estaba en Cádiz y parecía una niña con zapatos nuevos, mi novio me miraba y me decía “ mira que cara de felicidad que llevas encima”
Estaba incluso hiperactiva, necesitaba verlo todo, recorrerme cada rincón de la ciudad, de la tacita de plata, pero no había tiempo, eran las 21.40 y a las 22 empezaba el peman. Así que cambio de ropa y caminito p’al peman.
Estaba lleno, había gente haciéndose fotos pero desde el coche no veía con quien, pero diooooossssss es el catalán pequeño, no mira ahí viene el Salvi, dioooooo no puedo con esto, me sudan hasta las manos. Jajjajjajaj pero yo ahí callá to pa mi, porque claro no voy a decirle a mi novio “ dioosss que polvo tiene el carli” o cosas así jajajjajjajja. Era como una niña que llevas por primera vez a un concierto. Jajjajajja
Bueno la cuestión es que llevaba despierta desde las 7 de la mañana cuando entré a trabajar y llegamos a casa a las 6.30 ojú y no tenia sueño, por mi me hubiese ido por ahí que fuerte, y yo de fiesta no aguanto ni 3 horas, jajajjajajja.
Un día que nuestro amigo trabajaba, decidimos irnos solos a patear Cádiz, dejamos el coche en el peman, y cajelleamos hasta la catedral, q arte de ciudad y que arte de gente. El falla, la caleta, la alameda, el parque genovés, callejeando por la calle Sagasta (por cierto nos medio perdimos callejeando) pero llegamos hasta el mercado, el melli, la plaza de las flores, la catedral. Y cenamos en la plaza de las flores un cartucho de fritura ahí en un banco, estaba feliz me gusta Cádiz y estaba disfrutándolo con mi niño.
No sé si me habéis entendido lo que quería expresar, cada vez me expreso peor, pero la cuestión es que lo que sentí entrando a Cádiz no lo he sentido en ningún lugar y ese sentimiento al marcharnos….
Paseando por el malecón camino del castillo de San Sebastián le pedí a mi niño volver todos los años, necesito mi droga aunque tan solo sea por un fin de semana, pero necesito mi dosis de Cádiz; Aún no he podido disfrutar el carnaval pero prometo ir, lo necesito, sino Cádiz ya tiene dos turistas fijos en verano. Lo necesito.
La Vane 06/11/06
Luis — 06-11-2006 14:38:31
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